Memorias de un opositor

¡Que bien viven los profesores!

Esa frase se repite y se repite hasta la saciedad. Y bien, no voy a decir que vivimos mal, pero hay que estar dentro para saber lo que es.
En primer lugar la oposición. Puedes llevar años estudiando y no sacar plaza o presentarte por presentarte y conseguir entrar en bolsa. En cualquier caso, si la plaza no era para ti y entras en la bolsa, vas a pasar unos años haciendo turismo. Si. En una comunidad pequeña, como Murcia, lo más lejano que te puede tocar está a  70/80  km. En una comunidad grande... ni se sabe.
Me presenté hace años a una oposición, habiendo estudiado relativamente poco, mi hija pequeña acababa de nacer y yo pensé, ilusa de mi, que mientras ella dormía, yo estudiaría. La niña no dormía casi nada. Pero bueno. Allá que fui al primer examen con sacaleches en mano. y NO, no saqué plaza, pero entré en bolsa y en ese momento empezó mi andadura.
Mi primer destino fue Xativa. Xativa está a hora y media de mi pueblo. Cuando me llamaron y me dijeron que la vacante era en Valencia, me puse a llorar. Mi padre hacía apenas 15 días que había fallecido y mi hija tenía 8 meses. Pero cuando supe que era Xátiva, decidí intentarlo. Una amiga tenía allí una casa y me quedaba algunas noches a dormir. Y así pasó mi primer año. Después de Xativa, me tocó casi la lotería: un año en San Vicente y otro en Alicante... a menos de 15 minutos de casa. Y el siguiente curso fue en Torrevieja. Este instituto tenía un horario particular. Salíamos a las 23:15 de la noche (la gente solía preguntarme si de verdad era profesora. jeje) A esas horas, yo cogía mi coche y me hacía el trayecto hasta mi casa. Llegaba a casa como la cenicienta, a las 00:10, despejadísima, por lo que acababa acostándome a las mil y levantándome a las 8 para llevar a mis hijas al cole. Para verlas, tuve que sacarlas del comedor, así que entre llevar a las niñas a las 9, preparar clases, recogerlas a las 12:30, hacer la comida, llevarlas de nuevo a las 3:30 e irme a trabajar, poco tiempo real para mi tenía. El siguiente año, con los recortes... no trabajé. Me llamaron para una semana en Torrevieja, pensando que sería más tiempo. Y me dediqué a estudiar al quedarme en paro, ya que convocaron de nuevo oposiciones (habían pasado 4 años sin convocar).
La oposición ese año fue dura. Pasé meses estudiando, en casa, en la biblioteca... meses en los que mis hijas prácticamente no veían a su madre y en los que aunque la vieran, nunca estaba de humor ni con tiempo para jugar con ellas. Si entraban a mi despacho cuando estaba estudiando, salían corriendo con un grito en la espalda. Pasé la primera fase, y en la segunda ME SUSPENDIERON con un 4. Y sí, digo Me suspendieron y no Suspendí. Había cuatro plazas y sólo aprobaron seis personas. Creo que no querían arriesgarse a que nos peleáramos por las plazas con los méritos. Y palabras textuales de uno de los del tribunal... "solo podían aprobar los mejores... teníamos órdenes". Sé que mi programación no estaba para un 10, pero para un 5... si. Ese día lloré y lloré, pensando en el tiempo perdido, en los momentos con mis niñas que no había vivido... y llegué a la conclusión de que no sacaría la oposición mientras no tuviera al tribunal de mi parte. 
Tras las oposiciones, en la Comunidad Valenciana, los interinos fuimos rebaremados, lo que me permitió trabajar de nuevo en Alcoy (a 50 minutos de casa) durante dos años, pero con la espada de Damocles en la espalda, ya que si no conseguía aprobar la oposición completa, volvería a quedarme sin trabajo, y esta vez, sería para muchos años.
Y llegamos al año actual. Convocan siete plazas de mi especialidad en Murcia. Y pienso..." Murcia está más cerca que Valencia... vamos a intentarlo, a ver si así apruebo la oposición, aunque sea sin plaza y no me tiran de la bolsa de Alicante"
Y empecé de nuevo. Mi temario está compuesto por 74 temas de teoría, estudiarlos todos era imposible, ya que mi especialidad es muy amplia y abarca desde la microbiología clínica hasta las depuradoras, de la hematología hasta la prescripción farmacológica, desde la ortopedia hasta el control de alimentos. Decidí estudiar más o menos la mitad para el teórico, confiando en la suerte, en la estadística y en la probabilidad. De cuatro bolas  (cuatro temas) uno a elegir... no estaba mal. La mayoría de los temas que estudié ya los había estudiado hacía 4 años, y añadí alguno de los módulos que estaba impartiendo ese curso. Preparé el práctico lo mejor que puede y cogí un preparador para la última fase en el que me gasté unos 500 €. Y... ¡tachan! me salió uno de los temas nuevos, de radiología, que era de uno de los módulos que impartía ese año. Escribí 18 caras en dos horas, pensando que perdería la mano en el intento y sin tiempo para poder repasar ni una palabra entregué mi examen. Antes de ese, habíamos hecho el práctico. Un práctico muy completo y bastante complicado, en el que saqué poco más de un 5. Y pasé la fase. Tras esto vino la exposición de la programación y bueno... saqué buena nota. ¿Y luego? El concurso con la baremación de méritos. Tengo que decir que durante todo el proceso, no dejé de pensar que lo podía conseguir, pero a la vez, no dejé de tener miedo. Las puntuaciones estaban muy ajustadas y yo era la séptima para siete plazas. Ajustado es poco... la número ocho, sin plaza, se quedó a 0,0071 puntos de mi. Puedo decir que estuve como 3 meses sin conseguir dormir en condiciones (antes y durante la oposición).
Aun hoy en día, cuando han pasado dos meses, tengo miedo de que haya reclamado y de que el tribunal se equivocara en algún momento.
Y bueno... si antaño hacía turismo por la Comunidad Valenciana, a partir de ahora  y hasta que tenga mi plaza definitiva y pueda optar por un concurso de traslados o una comisión de servicios, lo haré por la Región de Murcia. En Lorca. Me ha tocado en Lorca. Lo más lejos de Murcia que me podía tocar... A mí y a mis 6 compañeros de delante. Estamos en un instituto nuevo, que no está mal, pero... estamos en Lorca. Y no digo que Lorca sea feo (la verdad es que he visto bien poco), pero está a 150 km de mi casa. He tenido que alquilar un piso con compañeras y quedarme algunas noches a dormir, de forma que hago 2 viajes a la semana, para poder ver a mis hijas y a mi marido. 
¿Cuanto tiempo voy a estar así?... No lo sé.
Por todo esto, me río cuando alguien me dice lo bien que vivimos los profesores.
 El inicio de curso en este centro ha sido mortal, mortal con papeleos, con programaciones, con clase, con alumnos a colocar en farmacias... y no consigo dormir en condiciones, ya sea por el estrés que llevo o por el cambio de cama. Y en este momento estoy en mi casa, en vez de estar en clase, ¿por qué? Pues muy sencillo... el lunes por la noche, mientras intentaba dormir, me empezó a doler la espalda. Me dolía de tal modo, que al día siguiente cuando entré a las 8 de la mañana  por la puerta del instituto al estilo robocop, dispuesta a dar clase, el director me dijo... ¿donde vas? y yo... ¡a dar clase, que mis alumnos han madrugado! y entonces me llevó a urgencias para que me pincharan por el lumbago con ciática que tenía. 
Mañana vuelvo a clase, sólo he estado 3 días de reposo... no puedo permitirme más.

Resumiendo: ser profesor es una profesión fantástica, pero el camino no es un camino de pétalos de rosas sino de espinas. Desde hace un tiempo decidí hacer oídos sordos a la gente que se mete con los profesores. Si alguien quiere ser profesor... ¡sólo tiene que pasar por el calvario que pasamos los que estamos dentro!
Opositar es una carrera de fondo. Y  una competición, que es lo más duro. Cuando estás estudiando una carrera, sabes que tarde o temprano la acabarás, ya que no tienes que competir con nadie. Cuando estás opositando no es igual. Tus compañeros son tus rivales. Y es duro, muy duro, no poder dedicar tiempo a tus hijos, a tu marido, a tus amigos o simplemente a ti mismo. Y por supuesto... la suerte tiene un papel fundamental. Como decía una amiga, se te tiene que aparecer la Virgen, pero no una vez, ¡sino unas cuantas!
Pero bueno, ya estoy dentro. Y espero que en unos años la situación mejore. Hay que ser optimistas ¿no?

Un saludo a todos y ánimo a aquellos que aun sigan estudiando oposiciones. Yo pensaba que no lo conseguiría nunca, y aquí estoy.


Comentarios

  1. Me ha encantado Sara! Eres una luchadora y por eso has sido recompensada. Nadie te ha regalado nada, te lo has ganado con esfuerzo y porque tienes una familia que te quiere y te apoya. Eres un ejemplo de superación, constancia y de ganas de vivir!! Un besote!

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  2. Muchas Gracias Vero... La verdad es que sin el apoyo y la ayuda de mi madre y mi marido, habría sido imposible.

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