"Estar solo es estar rodeado de gente y pensar solo en la que falta"
"Estar solo es estar rodeado de gente y pensar solo en la que falta". Hace años que leí esta frase y creo que nunca la olvidaré. Hoy en día creo que es una frase totalmente conmovedora y real.
¿Estoy sola en Lorca?... si. Estoy sola a pesar de estar rodeada de gente. De gente fantástica, tengo que decirlo. Tengo unas compañeras de trabajo muy divertidas a las que voy conociendo poco a poco. Gracias a ellas, mi "destierro" se hace más llevadero. Pero aun así...
Este fin de semana ha sido bastante especial. Roberto y las niñas han venido a conocer "mi hotel" como dice la pequeña y la ciudad en la que vivo. Hemos estado en el instituto, en el castillo haciendo la ruta del cejo "ruta de los enamorados", comiendo en uno de los restaurantes con más fama de la ciudad, viendo el desfile de "Moros y Cristianos" (de este acto, mejor no hablaré), tapando por la noche, disfrutando de un pequeño ajedrez viviente y comiendo en un merendero en el que las niñas lo han pasado en grande, junto con las hijas de mis compis. Ha sido un fin de semana estupendo, pero se ha acabado y se han ido para casa. Y yo me he quedado sola. Otra vez.
La verdad es que entre semana, parece que lo llevo bastante bien. Me distraigo yendo al gimnasio, preparando mis clases, corrigiendo exámenes, estudiando y saliendo de vez en cuando a tomar una cerveza. En ese aspecto vuelvo a tener vida de soltera cuando estoy aquí. Comparto piso con dos chicas ( de esto tampoco hablaré ), y bueno... las semanas pasan deprisa. Pero hoy me he sentido rara. Soy la única de todos los profesores del instituto (y nuevos, desplazados, somos muchos) que está alejada de su familia. Varias compañeras se han traído a sus hijas y a sus parejas, y el resto, vive lo suficientemente cerca como para poder ir y venir sin problemas. Y es en estos momentos en los que pienso... ¿vale la pena comprar una casa? Porque si yo no tuviera una hipoteca... igual estaríamos todos aquí. Si Roberto no tuviera trabajo... estaríamos todos aquí.
Mis hijas han acabado aceptando que puede que en algún momento tengan que venir aquí a vivir, ya que, bueno, Lorca no está mal. Aunque lo del olor no es que lo lleven especialmente bien...
Pero yo... en ocasiones me siento totalmente descentrada. No sé ni lo que quiero. Pensaba que podría volver a casa en un par de años, pero por lo visto, la cosa no va a ser tan fácil. Soy la última de la lista en tomar posesión del destino definitivo, y creo que este año no se darán ni la mitad de destinos. ¿Cuántos años? ¿tres? ¿cinco?... son muchos años para vivir así. Y es en esos momentos en los que me siento dividida. Por un lado pienso... "si Roberto se quedara sin trabajo..." Pero claro, si Roberto se queda sin trabajo, no podríamos pagar la hipoteca, y aunque él es una persona sobradamente válida, y sé que encontraría trabajo pronto, ¿cómo vamos a arriesgarnos a algo así, cuando en estos momentos tiene un buen trabajo?... Mi segundo pensamiento es... "si vendiéramos la casa.... ". Pero... ¿cómo voy a vender la casa???? Mi casa me gusta. Y es MI casa. Aunque sé que en algún momento tendremos que cambiarla por algo más pequeño, me gusta disfrutar de su jardín. Me gusta que la gente venga y tener sitio para alojarlos. Me gusta mi casa, pero, si no tuviera hipoteca, mi familia tendría más posibilidades de estar unida.
Echo de menos a mis hijas. Si, es cómodo ser soltera a ratos, pero me gusta verlas cada día, ver como van cambiado, que me cuenten sus problemas y sus alegrías, que me den un beso antes de irse a dormir y me pidan que es cante "mi nenita". Y echo mucho de menos a Roberto. Echo de menos que me abrace por las noches, y que me haga la cena. Echo de menos sentarme a ver un rato la tele y ver como se queda durmiendo del cansancio...
Por eso, cada día tengo más dudas. Está claro que no puedo quejarme. He aprobado una oposición, y soy funcionaria del estado, desde hace dos meses y medio y hasta que me muera. Y se que ahora mismo, con todo lo que está cayendo, los refugiados, los atentados... realmente tengo que dar mil gracias por seguir aquí y tenerlos a 150 km. Pero bueno, es lo que tenemos los humanos, que somos unos inconformistas ¿no? Siempre pensamos en nosotros, en nuestra vida, y siempre queremos más. Es cuando te pones a pensar en las desgracias ajenas cuando te das cuenta de que lo tienes todo. Un poco lejos, pero está ahí. Pero... no puedo evitarlo. Me siento sola, a pesar de estar rodeada de gente. Os quiero

muy bonito.
ResponderEliminarme he puesto ha llorar yo también te hecho de menos